Ilustración de John Tenniel que presenta el poema.
Surcando la tarde dorada es un poema incluído en la novela de 1865 Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas escrito por el escritor británico Charles Lutwidge Dodgson bajo el seudónimo de Lewis Carroll.
El poema es una introducción a la novela donde Carroll recuerda la tarde veraniega del 4 de julio de 1862 en que llevó a las hermanas Lidell de paseo por el Támesis, en compañía de su amigo y compañero de facultad, el reverendo Robinson Duckworth.
Texto[]
- Surcando la tarde dorada,
- nos lleva, ociosos, el agua,
- pues son bracitos menudos
- los que empuñan los remos
- pretendiendo en vano con sus manecitas
- guiar nuestro curso errante.
- ¡Ah! ¡Qué crueles las tres!
- Sin reparar en el bálsamo de aquél día
- ni en el ensueño de aquella hora
- ¡exigen un cuento de una voz sin aliento
- que ni una pluma puede soplar!
- Pero ¿qué podría voz tan débil
- contra el porfiar de esas tres?
- Prima, imperiosa, fulmina su edicto:
- «¡que empiece el cuento!»
- Secunda, con tono más amable, desea
- «que no sean tonterías».
- Mientras que Tertia interrumpe el cuento
- no más de una vez por minuto.
- Impuesto, al fin, el silencio
- la imaginación las lleva
- en pos de esa niña soñada
- por un nuevo mundo de raras maravillas
- en el que los pájaros y las bestias recobran el habla
- ¡y casi creen estar allí de veras!
- Y cada vez que ese desgraciado intentaba,
- agotada ya la fuente de su invención,
- aplazar la narración hasta el siguiente día:
- ’El resto será para la próxima vez...’
- ’¡Ya es la próxima vez!’, a coro las tres.
- Así fue surgiendo el País de las Maravillas
- poco a poco; y una a una
- el cincelado de sus extrañas peripecias...
- Y ahora que el relato toca a su fin,
- también el timón nos guía de vuelta al hogar;
- alegre tripulación, bajo el sol que se pone.
- ¡Alicia! Recibe este cuento infantil
- y deposítalo con mano amable
- allí donde descansan los sueños de la niñez
- entrelazados en mística guirnalda de la Memoria
- como las flores ya marchitas
- ofrenda de un peregrino
- que las recogiera en una lejana tierra.
Varios[]
- Las tres niñas del poema son las hermanas Liddell:
- «Prima» es la mayor de las tres, Lorina Charlotte, entonces de trece años de edad.
- «Secunda» es la misma Alicia Liddell, de diez años de edad.
- «Tertia» es la menor de las tres, Edith, de ocho años.